Como preparar un largo viaje

El viaje empieza cuando uno comienza a prepararlo, y en mi caso esto ya significa una aventura en sí misma.

Desde que empiezo a preparar un viaje miro una y otra vez el mapa, ubico los países, identifico fronteras, intento imaginarme la geografía. Además, dedico una gran cantidad de horas a la búsqueda de información online. Largas noches leyendo blogs, mirando documentales o simplemente leyendo noticias de la zona completan esta primera etapa de preparación de un viaje.

Poco a poco la nueva zona del mundo se va tornando familiar y a la vez que se van agregando puntos en el mapa la futura ruta de viaje comienza a tomar forma.

Además, considero esencial ubicar el principal aeropuerto existente en el área ya que allí podría comenzar la aventura, y desde dicho punto planear la mayor cantidad de traslados por tierra como sean posibles.

Esta etapa de planificación puede llegar a durar desde algunos días hasta varias semanas o meses. Esto dependerá del tipo de viaje que se va a hacer, si la zona es remota o turística, si hay información o no, etc.

En lo personal, esta planificación además me sirve mucho como motivación y para hacerme la idea de que el viaje realmente sucederá mientras consigo los dos elementos sin los cuales no habría aventura y que siempre cuestan conseguir: el tiempo y el dinero.

El tiempo
Del tiempo qué voy yo a hablarles, si todos tenemos el mismo y por suerte en nuestro país cada uno hace más o menos lo que quiere con él.

En mi caso, he decidirlo estirarlo, amasarlo para que rinda, exprimirlo para sacarle jugo, intentar diluirlo para así aprovechar cada minuto, cada día, cada mes.

Considero un largo viaje a aquel que te mantiene al menos 6 meses fuera de tu ámbito normal de vida, ya que recién después del mes 4 – según mi experiencia – realmente se empieza a sentir esa libertad que diferencia unas vacaciones de «un viaje».

Pero más allá de esto, cada persona viaja según sus posibilidades, intereses, responsabilidades. Hay quienes se van por unas semanas, otros por varios meses, y algunos que a quienes ya «nos pasó el agua» y vamos sin retorno marcado.

 

 

El dinero
Luego vamos al tema del dinero y esta quizá sea la parte que a más futuros viajeros desanima y que a mucha gente da curiosidad.

Empecemos diciendo que para viajar hay tantas formas de juntar la plata como viajeros hay en el mundo. Personalmente he utilizado muchísimas, y casi siempre fui trabajando en el camino con tal de seguir adelante.

En el caso de quienes tienen un trabajo regular, algunos ahorros o algo que vender, la ecuación puede llegar a ser tan sencilla como esta: calcula cuánto dinero necesitas durante un mes para vivir en tu cuidad (alquiler, comida, gastos, fijos, etc). Luego toma todo eso y transfórmalo en tu presupuesto mensual para viajar alrededor de países donde el costo de vida es menor que en el tuyo. ¡Y listo! Una vez estés en camino divide este presupuesto mensual en tu presupuesto semanal, y de ahí no te muevas. No habrá error, y si has seguido la debida planificación del viaje descrita en los primeros párrafos no tendrás gastos sorpresivos ni inesperados como visas que no hayas contemplado, vuelos, etc.

Y en cuanto a la organización del dinero, siempre viajé con efectivo, ya que tener los dólares en la mano hacía que consiga cambios muy favorables. Pero cuando durmiendo en un tren me robaron todos mis ahorros esto cambió. Ahora llevo algo de efectivo siempre de reserva, además de muchas tarjetas de débito que sirven en cualquier cajero del mundo.

 

 

Tirarse al agua
Bueno, a esta altura de preparación del viaje ya tenemos un montón de información que ha derivado en una ruta estimativa, ya tenemos el tiempo definido y ya tenemos el dinero. Lo único que falta es dar el gran paso: comprar el pasaje de avión, armar la mochila y tener las últimas pautas de viaje claras.

Pasaje de avión: hay un montón de plataformas web donde comprar los aéreos. Personalmente sólo las uso como buscadores y luego compro directamente en el sitio de cada aerolínea. Incluso si son viajes largos y con muchas semanas entre un vuelo y el otro puedo llegar a elegir las opciones y luego emitir los pasajes en una agencia de viaje local de mi país, ya que en caso de que quiera cambiar la fecha de regreso o surja un imprevisto puedo contar con ellos para que lo realicen y no tener que preocuparme encontrar internet estando en algún lugar remoto.

El equipaje: ¡Viaja de mochila! La mochila es versátil y se mueve contigo. En un viaje largo hay que caminar, saltar a trenes, subir a buses con mucha gente, cambiar de clima y paisaje. Con la mochila pesando 12 kilos o menos podrás moverte libremente y llegar a donde quieras sabiendo que todo lo que precisás está en tu espalda.

En cuanto a los alojamientos, recomiendo solamente usar plataformas online para las grandes ciudades. En los pueblos sigue siendo mejor llegar con la mochila al hombro y ver allí que se presenta. De esta forma evitarás precios inflados, podrás elegir realmente dónde dormir y sobre todo darás lugar a que los imprevistos lindos sucedan, además de brindar a familias humildes que no tienen internet la posibilidad de poder recibir extranjeros en sus instalaciones.

 

 

Ya en la carretera

Y una vez estés en tu destino, para que tu experiencia sea mucho más auténtica y original puedes tener en cuenta estos consejos: aprende un par de palabras en cada idioma local y si puedes, utiliza alguna vez CouchSurfing (una plataforma de alojamiento gratis en casa de locales).

No participes de todas las actividades turísticas y en cambio camina tranquilo, piérdete sin rumbo y date tiempo para encontrarte contigo mismo.

Respeta las leyes de los locales y sus costumbres. Si te animas vístete como ellos, y si te gusta come como ellos.

Para vivir experiencias diferentes Intenta desviarte de la ruta más famosa y visita lugares menos conocidos, de esos que no aparecen en las guías turísticas y que en principio no tienen ningún atractivo.

Júntate con otros viajeros preferentemente de países diferentes al tuyo y también aprende de ellos. No compres mucho y mantén tu mochila liviana. Viaja lento, pero tampoco te quedes demasiado en cada lugar.

Muévete, cambia, siente la libertad del viaje, agarra la mochila y camina hasta encontrar tu sitio, no hagas reservas, no te comprometas y sobretodo: siente el viaje dentro de ti hasta que TU te conviertas en el viaje.

Espero que les haya gustado, nos vemos la próxima y si alguien tiene alguna pregunta concreta sobre cómo preparar un viaje pueden escribirla en la sección comentarios, que con gusto las iré respondiendo.

¡Saludos!

Por Martín Olascoaga*

 

Por | 2018-11-24T03:13:47+00:00 noviembre 24, 2018|DestinOriente|2 Comentarios

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2 Comentarios

  1. Mario Graside 30 noviembre, 2018 en 9:03 pm - Responder

    Hola. Estoy leyendo los articulos que estas publicando sobre tus viajes. Son muy ilustrativo. Y te hacen viajar, sin viajar. Tengo una curiosidad. Tu concurriste al Inst. Rubino de Durazno. Tuve un alumno en Astronomia y/o Dibujo con tu mismo nombre. Pero mirando algunas de las fotografias donde apareces, creo que sos el mismo. Saludos.

    • Martin Olascoaga 30 noviembre, 2018 en 9:11 pm - Responder

      Hola Mario! Muchas gracias por leer los artículos, se vienen más pronto.

      Si, yo fui su alumno en el Liceo de Durazno, Uruguay! Ahora no vivo allá hace muchos años pero lo recuerdo perfectamente, te dejo mi email por cualquier cosa (martin@destinoriente.com),

      Saludos,
      Martin

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