Un viaje en la altura: Everest Base Camp Trek

El Abril pasado estuvimos con otro grupo de DestinOriente viviendo uno de nuestros viajes favoritos: El trekking hasta el Campamento Base del Mt. Everest.

Este trekking lejos de ser un simple desafío físico siempre resulta una experiencia de vida para todos quienes participan, y para esto suceda de forma satisfactoria hay un elemento que siempre hay que cuidar y tomar todas las precauciones para que no aparezca. Este elemento es el llamado “Mal de Altura” y en este artículo voy a contarles como es la mejor forma de evitarlo cuando se hacen viajes de este tipo.

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Detalles del trekking hacia el Campamento Base del Mt. Everest:

  • País: Nepal.
  • Zona: Himalayas.
  • Días de trekking: 13.
  • Altura máxima alcanzada: 5550m sobre el nivel del mar.
  • Horas de caminata diaria: 8 – 10.
  • Nivel de dificultad: Alto.

Que es el mal de altura:

Conocer a que se refiere este mal es escencial para quien esté pensando en emprender alguna actividad o desafío que se realice a más de 3000m sobre el nivel del mar.

El mal de altura se refiere a una serie de síntomas que el organismo presenta debido a la falta de oxígeno disponible en el aire a medida que se aumenta la altura.

La baja disponibilidad de oxígeno en el aire se traduce células “menos alimentadas” lo que lleva a que uno en pocas palabras se sienta muy mal debido al mal funcionamiento del organismo en su totalidad.

Dolor de cabeza, mareos, náuseas, insomnio y falta de hambre son los síntomas primarios. Vómitos, desmayos y falta de coherencia los secundarios y un edema cerebral o pulmonar las consecuencias fatales si no se toman las precauciones debidas a tiempo.

Debido al peligro que el Mal de Altura supone tanto una puntillosa planificación como un adecuado seguimiento de cada persona durante todo el viaje es esencial para evitar malas experiencias.

Durante nuestros días de trekking en los Himalayas, cada día tomamos un montón de precauciones que a esta altura ya están casi automatizadas y que siguiéndoles de forma metódica disminuyen en gran porcentaje las posibilidades de desarrollar mal de altura.

Nuestras recomendaciones:

Tomar al menos 5 litros de agua por día: el tener la sangre más liviana y licuada hará que la circulación sea mucho más fluida. Esto supondrá que cada célula tendrá más posibilidades de absorber oxígeno ya que por un mismo punto pasarán más cantidad de glóbulos en una misma unidad de tiempo.

Caminar “vistari – vistari” (despacito despacito en Nepalí): este punto es escencial ya que al caminar lento se da tiempo al organismo para que se vaya acostumbrando a los nuevos niveles de oxígenos disponibles.

Hacer paradas de aclimatación: por cada 500m que subas encima de los 3500m se recomienda agregar un día de aclimatación. En este día recomendamos subir sin equipaje a una altura mayor durante el día, y por la noche dormir a la misma altura que la noche anterior.

Conocer a fondo los síntomas del mal de altura: Si conoces detalladamente cuales son los síntomas del mal de altura podrás darte cuenta cuando estás empezando a padecerlo. Si lo tomas a tiempo con sólo bajar a una altura menor podrás revertir los síntomas y a las pocas horas estar recompuesto sin ningún riesgo físico.

Llevar “Acetazolamida”: este fármaco de venta libre normalmente se receta para problemas renales, pero con la experiencia se ha demostrado ser altamente efectivo para aclimatar el organismo a la altura. La ingestión de la acetazolamida acelera la aclimatación a la altura generando en el organismo los mismos cambios que se generan cuando uno ya ha pasado mucho tiempo en sitios con bajos niveles de oxígeno.

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Nuestra experiencia con el mal de altura:

En 2017 fuimos por primera vez al campamento base del Mt. Everest. Ibámos con la misión de encontrar una ruta confiable y segura por la cual llevar luego a nuestros grupos de DestinOriente (al día de hoy ya hemos ido 3 veces). 

En aquella oportunidad, cuando llegamos a los 5360m sobre el nivel del mar, y luego de 10 días de caminata, Martín comenzó a sentir los primeros síntomas del mal de altura. 

En principio los obviamos y seguimos adelante ya que estábamos a escasos metros del destino final del día, pero luego pasadas las horas los síntomas nos disminuían y Martín se sentía cada vez peor.

En aquel caso estábamos sólos (sin grupo de apoyo) por lo que tuvimos que tomar una decisión rápida y contundente en el momento. Sin dudarlo y más allá de que ya era muy tarde como para estar afuera (con una media de -5°C) tomamos la decisión de bajar hasta el pueblo donde habíamos dormido la noche anterior.

Fueron 5 eternas horas. Pame se cargó la mochila de Martín; Martín iba agarrado de la parte baja de su chaqueta y cada paso era un desafío. Lo que en la mañana demoramos 2hs en completar, bajo estas circunstancias demoramos 5hs y como si fuese poco a la mitad del camino se puso a nevar.

Finalmente llegamos hasta el pueblo de abajo (ubicado 300m por debajo del anterior) y luego de una sopa caliente los síntomas comenzaron a disminuir notablemente.

Al día siguiente esto no quedó en más que una anécdota y ya estábamos listos para la siguiente aventura!!

Esta pequeña anécdota busca reivindicar la importancia de antes de cada viaje de aventura estudiar todas las opciones, riesgos y posibilidades ya que si no hubiésemos estado informados sobre el mal de altura y la forma de proceder en casos como ése quizá la historia hubiese sido otra.

Saludos!
Pame y Martin

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