Vivir la pandemia lejos de casa – Una mirada positiva

 

Como algunos saben nuestra vida se divide entre meses enteros de viaje personal con semanas guiando viajes grupales a través de diferentes países de Asia.

Debido a esto, siempre estamos en riesgo de que cuando algo sucede en el mundo nos encuentre “fuera de casa”, aunque a esta altura diríamos que nuestra casa es donde se encuentre nuestra mochila, y que el tiempo nos ha enseñado a aceptar lo que nos pase, en el lugar que nos pase.

Era 16 de Marzo por la noche, y estábamos en el hotel de un gran amigo en Katmandú, a la espera de que un grupo de DestinOriente, destinado a hacer un trekking en los Himalayas llegue en los días siguientes. La tensión subía en el mundo entero, pero vale recordar que para esas fechas aún no se desataba el caos mundial y sus consecuencias globales.

Aún así, y de forma sorpresiva, el gobierno Nepalí anuncia que a partir del día siguiente, todas las visas de turistas serían temporalmente suspendidas, y que se vetaba el ingreso a todo extranjero.

Katmandú antes del «Shut Down» general.

Con esta noticia, empezaron a correr las llamadas, los email, los mensajes, las alertas. Era indispensable poder solucionar la situación del grupo, y poder encontrar una rápida solución ya que en 24hs tenían un vuelo que tomar.  Al mismo tiempo, India toma las mismas medidas lo cual nos pone en la situación de reprogramar otro grupo de 20 personas para la segunda parte del año.

Luego de 4 días de intenso trabajo, desde la habitación de un hotel, con un internet intermitente y con casi 10 hs de diferencia finalmente todo fue solucionado, y los viajes grupales han quedado reprogramados para la segunda parte del año. 

Sin duda el mejor lugar para esperar que esto pase es en las aldeas.

Así también, con todo ese trabajo es que tuvimos poco tiempo para ocuparnos de nuestra situación y así fue que cuando por fin pudimos mirar alrededor nos encontramos dentro de un país sitiado, con un sólo caso de coronavirus pero con el aeropuerto totalmente cerrado, las calles vacías, y sin posibilidad de desplazarnos de un sitio al otro. Pero como esto trajo en su principio caos, luego trajo también paz, aceptación, descanso, y encuentros inesperados.

Nos dimos cuenta que habíamos sido afortunados de que esta situación nos encuentre en este lugar donde la naturaleza es abundante, donde cada mañana los Himalayas nos despiertan con su reflejo e inmensidad, donde la comida sale de las huertas de los vecinos, y donde el país entero se ha concientizado de que la estructura de salud aquí es precaria, y que la única forma de no caer en el caos es parar, esperar, observar, dejar de lado las pérdidas económicas y centrarse en el valor humano.

Poco a poco, la gente fue volviendo a las aldeas y las ciudades se vaciaron; con esto, los pájaros empezaron a cantar más fuerte, los peces volvieron a las orillas de los lagos y la gente se contentó con observar el horizonte y estar en casa.

Aún así, en un país donde el 8% del PIB, y más de un millón de personas dependen del turismo las consecuencias de esta pausa (así como en muchos otros países del mundo) serán desastrosas, pero de todas formas, el turismo se ha unido en pos de proteger un país que no tiene estructura suficiente como para soportar otra emergencia nacional luego del devastador terremoto que azotó al país en 2015.

Esperar que esto pase, en el lugar que nos tocó vivirlo.

Y de esta forma, nos hemos encontrado viviendo esta situación global en Nepal. A miles de kilómetros de nuestro hogar, de nuestros seres queridos, de nuestra cultura y de la supuesta seguridad de que “todo va a estar bien”, pero al mismo tiempo nos encontramos viviendo una experiencia única, de enseñanza y de intercambio cultural con personas totalmente diferente a nosotros, una situación nueva y que de seguro dejará tantas anécdotas como enseñanzas que habrá que procesar y digerir a su debido tiempo.

Solidaridad compartida en Nepal – Restaurants ofrecen comida gratis para extranjeros «varados».

Y con la duda que azota al mundo y que no nos da ninguna seguridad de por cuánto tiempo deberemos estar en el país de los Himalayas les escribimos. Para que todos hagamos nuestra parte desde donde nos tocó estar, y que entre todos superemos esta situación y ojalá: aprendamos mucho de ella.

Un abrazo desde Nepal,
Pame & Martin