Púshkar es uno de los destinos preferidos de quienes viajan normalmente con nosotros a India. Púshkar es un pueblito, bien pequeño y bien amigable. Ubicado en el estado de Rajasthán, el estado más colorido y hospitalario de la India, este pueblo invita al viajero a perderse por su calles, callejones, por su lago sagrado y su colorido mercado. En Púshkar luego de un día uno ya se siente «como en casa» y al ritmo de «Namaste – Namaste» tus pies te llevarán a perderte entre vacas, monos, sonrisas y personas de un mundo tan lejano como adorable.

Este pueblo, ubicado en el corazón del estado del Rajasthán es una gran alternativa a la comercial y superpoblada Jaipur. 

Púshkar, ha sido desde hace muchos años como un hogar para nosotros en India. Aquí es donde tenemos a la gran mayoría de nuestros amigos Indios y donde a cada esquina recibimos una invitación para tomar un chai local.

El pueblo es conocido en toda la India por ser el hogar de Brahma el gran Dios de la creación y también por ser el casi único sitio donde se puede rezar en un templo dedicado a El (existen varias leyendas que explican el porqué de que existan muy pocos templos a Brahma en toda la India, durante los viajes grupales explicamos todas ellas, ya que en contexto es mucho más fácil de comprender) es que cada día concurren cientos y a veces miles de peregrinos a presentar respetos al humilde templo del pueblo, y luego a realizar diferentes pujas y ceremonias en el lago sagrado que dota de frescura y vitalidad a todo Púshkar.

Además Púshkar es un punto de encuentro reconocido por viajeros de todo el mundo (no confundir con turistas de todo el mundo) lo que a través de los años ha generado una atmósfera de camaradería y entendimiento intercultural difícil de encontrar en otras ciudades de este inmenso país.

Aun así, Púshkar sigue siendo muy tradicional. Sus más de 20.000 Brahmanes (similar a «sacerdotes», o «maestros» Hindúes tradicionalistas) mantienen viva la esencia de la antigua India con cientos de ceremonias que se extienden desde las 4 am hasta el fin de tarde. Además, su carácter sagrado se extiende a sus antiquísimas construcciones y templos los cuales se veneran con devoción; a las vacas, que pasean libres por el mercado, a los monos que conviven con los perros mientras la gente lo alimenta con galletas, también a los Sadhus (renunciantes materiales o Yogis) que comparten el lago con los viajeros y llenan la atmósfera de misticismo y misterio … Y a nosotros: visitas temporales en un mundo que no ha cambiado en siglos y siglos.

Debido a todo esto, viajar a Púshkar es poder sumergirse en la antigua India. Aquí no se ven grupos de turistas fotografiando todo lo que se mueve, y en cambio se ven grupos de viajeros interactuando con la gente, conversando, observando, compartiendo. 

Y a esto mismo, es a lo que vamos a Púshkar. Durante nuestras visitas nos gusta presentarle a los viajeros a todos nuestros amigos que los años nos han regalado. Poder ir al amanecer y sentirnos bendecidos por la mano de Deepu ji, un Brahman amigo que entonando mantras milenarios y llamando a viva voz a los Dioses nos regala momentos de emoción es algo impagable.

También nos gusta que los viajeros conozcan una linda fundación que aquí tiene su sede y con la cual estamos orgullosos de colaborar. Esta fundación beneficia a más de 700 niñas de bajos recursos, y allí mismo tiene su escuela, la cual visitamos y donde nos informamos más sobre su sentida labor de más de 16 años.

¡Además, Púshkar es hogar de uno de los mercados más coloridos y completos de la India donde podrás encontrar todo lo que puedas imaginarte de este país: telas, inciensos, imágenes de Dioses, pociones Ayurvédicas, perfumes caseros, piedras preciosas, y mucho más! Todo sobre una pintoresca calle que se comparte con vacas y monos, y donde los vendedores más interesados que por vender siempre disfrutan de invitar al viajero a compartir un té chai con ellos.

Eso, y mucho más es Púshkar. Un pueblo para sentir la India verdadera, para tomárselo con calma, para dejar los planes de lado y caminar sin prisas, para perderse por sus callejones repletos de puestos de verdura, imágenes de Ganesh e inciensos dulces. Visitar Púshkar es sumergirse en la India tradicional, y poder disfrutarla a tiempo personal. Poder perderse, para así encontrarse. Todo eso y mucho más en este pequeño pueblo Rajasthani. 

 

Por último: gracias a la cantidad de viajeros que han venido y que hemos pasado mucho tiempo aquí, la cultura culinaria de Púshkar es muy buena. Existen un montón de pequeños restaurantes donde se puede degustar la comida tradicional India, pero con un toque occidental que la hace mucho más aceptada por nuestro paladar. ¡Además, la influencia Italiana ha traído la construcción de hornos de barro de los cuales salen pizzas sorprendentemente deliciosas!

TIPS DE VIAJE

  • Cuando ir: A partir de septiembre y hasta mayo.
  • Religión predominante: Hinduismo tradicional.
  • Población: 30.000
  • Gentilicio: Rajasthanis.
  • Actividades: ceremonias tradicionales, visita a aldeas locales, visita a fundaciones ONG, clases de música tradicional, mercado, compras, contacto con viajeros de todo el mundo, Yoga y mucho más!