Actualización: el 24/abril damos por cerrada la campaña. Hemos llegado al objetivo, GRACIAS amigos por su apoyo y confianza.
Hemos enviado email a todos los colaboradores el día 4/mayo (si colaboraste y no lo viste por favor coméntanos). En el email de actualización se envió a todos los colaboradores el cierre de la campaña, con el monto por donante y los comprobantes de transferencias realizadas a Nepal.
Gracias a todos por ser parte!!
Pame
Comunidad! Esperamos que estén muy bien! Nosotros muy felices porque volvemos con las campañas solidarias, esta vez con una iniciativa personal de Pame que nos la cuenta a continuación:
Carta abierta:
Los Gupta: una familia que cambió algo en míPor Pame · DestinOriente
Era 2020 y el mundo estaba a punto de detenerse.Martin y yo estábamos en Katmandú, esperando a un grupo de viajeros, cuando la pandemia llegó y lo cambió todo. Nepal cerró. Los grupos no venían. Y nosotros, en lugar de volver, decidimos quedarnos. Nos fuimos a Pokhara y arrendamos una casita pequeña en una aldea tranquila, donde había que remar media hora para llegar al pueblo y comprar comida.Fue en esos remos semanales, en ese ir y volver buscando verduras, donde conocimos a los Gupta.Su puesto era modesto, como todos los del mercado. Pero él tenía algo que no podías ignorar: una sonrisa enorme y unos ojos que brillaban de una manera especial. Desde el primer día sentí una conexión. Una de esas que no se explican, simplemente ocurren.Durante más de un año y medio, una o dos veces por semana, pasábamos por su puesto. Con el tiempo, las visitas se convirtieron en invitaciones. Y las invitaciones, en algo parecido a una familia.
Dentro de su casaLa primera vez que nos invitaron a comer, no supe bien cómo reaccionar.Vivían seis personas en un cuarto diminuto: una cama, un colchón en el piso, y la cocina en el mismo espacio. Sin mesa. Sin sillas. Nos sentamos arriba de la cama con las piernas cruzadas y comimos juntos. Todo increíblemente limpio y ordenado, con una dignidad que me dejó sin palabras.Lo que más me impactó no fue la precariedad. Fue ver cómo vivían con tan poco y aún así tenían tan claro lo que importaba: la educación de sus hijos.Gupta nunca se compraba nada para él. Cada peso que ganaba trabajando de sol a sol en ese puesto iba directo a la escuela de sus cuatro hijos. Dos niñas, dos niños. Todos con sueños grandes. Todos estudiando con dedicación.
La primera campaña: las laptopsCon la pandemia, las clases pasaron a ser online. Y los Gupta tenían un solo teléfono para cuatro hijos.Gupta tuvo que pedir dinero prestado para comprar un segundo teléfono. Dos teléfonos, cuatro hijos, clases al mismo tiempo. No alcanzaba.Cuando Martin y yo lo vimos, supimos que queríamos hacer algo. Lanzamos una campaña para comprarles laptops. Honestamente, no sabíamos qué esperar.La respuesta de nuestra comunidad nos dejó impactados. El dinero llegó en menos de 24 horas. Tuvimos que cerrar la campaña porque la gente seguía queriendo donar y ya habíamos superado la meta.El día que llegamos con las laptops, los padres lloraron. Nosotros también. En un momento donde todo era desesperanza, llegamos con algo concreto. Con algo que decía: no están solos.
(puedes revivir la campaña aqui: https://destinoriente.com/campana-solidaria-educacion-para-todos/ y aun mejor, en éste video de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=I8DO_AVb_rg&list=PLiqbB37xByRG1VFobhdZEqtbWMDIZ9-yd&index=1&t=31s
La segunda campaña: un año despuésVolvimos a Nepal un año más tarde. Los Gupta seguían en la misma situación económica, pero los hijos seguían estudiando, con notas increíbles y con más ganas que nunca.No pudimos decir que no. Lanzamos una segunda campaña, esta vez para cubrir el año escolar completo. Y la comunidad respondió de nuevo. La gente los recordaba. Los recordaba con cariño.Eso me dijo todo sobre lo que habíamos construido juntos. (Puedes revivir la campaña aqui: https://destinoriente.com/destinoriente-solidario-campana-por-la-educacion/)
El reencuentro: noviembre 2025Pasaron algunos años. Nació Flor, mi mundo entero. Me quedé en Uruguay, sola muchos meses mientras Martin viajaba con grupos. Me desconecté un poco de todo, incluso de los Gupta. Las hijas me escribían y yo, siendo honesta, no siempre respondía. Estaba en otra etapa, siendo mamá con todo lo que eso implica.Pero el año pasado volvimos a Nepal los tres. Flor con casi dos años, Martin y Yo.Cuando Martin se fue al Everest Base Camp con su grupo, Flor y yo nos fuimos a Pokhara. Y lo primero que hice fue ir a buscar a esa familia.Me encontré con una casa nueva. Más luz, dos habitaciones, cocina separada. Un departamento pequeño pero con ventanas y con dignidad. Me alegré tanto.Pero también me encontré con una pena grande.Sneha, la hija mayor, se había ido. A los 16 años había conocido a un hombre en el templo, mayor que ella, de visita desde India. Se veían a escondidas porque estaba prohibido. Quedó embarazada. Y huyó con él, por miedo y por amor, a uno de los pueblos más pobres de India, con una familia que no la trató bien.Gupta me lo contaba con un nudo en la garganta. Le pedía que volviera. Pero ella, con un bebé recién nacido, no podía regresar sin abandonar a su hijo. Y eso era imposible para ella.Una niña de 16 años. Que dejó la escuela que tanto amaba. Que soñaba con estudiar.
Pero también hay luzSmriti, la segunda hija, está decidida. Estudia, sueña, tiene todo el amor de su familia. Compartimos mucho esas dos semanas, la invitamos a pasear, comimos juntas, hablamos de su futuro. Hoy seguimos en contacto por WhatsApp.Y Flor, mi Flor, fue recibida con un amor que me hizo llorar de gratitud. La abrazaron, la cargaron, jugaron con ella. La mamá de Gupta la alzó con una sonrisa que no voy a olvidar nunca.
Por qué escribo esto hoyEste es el último año escolar de Smriti en Nepal. Después quiere ir a India a seguir estudiando — su familia es de allá y quiere continuar su educación allí. Va a necesitar apoyo.Sus hermanos siguen en la escuela en Pokhara. Dos niños con los mismos ojos brillantes que su papá.Esta vez quiero hacer algo diferente. No solo una campaña puntual, sino encontrar personas que quieran acompañar a esta familia en el tiempo. Padrinos, si quieren llamarse así. Gente que ponga un poquito cada mes, o cada año, para que Gupta pueda seguir trabajando de sol a sol sin el peso de no saber si sus hijos van a poder estudiar.Si no llegamos a eso, está bien. Empezamos por este año. Y el año que viene, vemos.Pero si hay alguien que quiera ser parte de algo más largo, de una historia real con personas reales que ya conocen a nuestra comunidad y la recuerdan con cariño — acá está la puerta abierta.
¿Cómo ayudar?
La escolaridad anual de los 3 niños tiene un valor de 165.985 Nepali Rupias, lo cual equivale a US$1150 – US$ 1200 aproximadamente
Lo que proponemos es, quienes se sientan llamados por la historia poner lo que puedan, todo ayuda (y mucho) y de seguro, entre todos logramos el objetivo.
Como siempre, DestinOriente se hará cargo tanto de las comisiones de procesamientopor pagos con tarjeta (4.5%) y de los costos de envío, para que todo el dinero donado por cada persona llegue a destino.
Así mismo, una vez lleguemos al objetivo, se enviará un email a todos los colaboradores con la lista de donantes y el monto recudado, todo junto a el comprobante de transferencia y pago al colegio en Pokhara, Nepal. También de seguro tendremos un video de la familia desde allá agradeciendo a todos por el esfuerzo.
(Y si alguien siente el llamado y quiere ser «padrino» de alguno de los chicos de manera más comprometida, nos lo puede decir y los contactaremos directamente y ayudaremos en todo el proceso 🙂
Gracias por leer hasta acá. Gracias por ser parte de esto desde hace años. Y gracias, de parte de los Gupta, aunque todavía no lo sepan.— Pame 










